Maternidad y niveles de evidencia científica

Hoy es mi cumpleaños, hace exactamente 32 años sobre las 11:30 de la mañana yo nacía en una pequeña clínica de Madrid. Mi madre cuenta que fue el mejor de sus cuatro partos, el más corto. Tan rápido fue, que mi padre salió a desayunar a una cafetería cercana, y cuando volvió yo ya había nacido. No pudo estar durante el parto, pero sí lo estuvo durante tantos días y tantas noches… Mis padres nunca oyeron hablar de la crianza con apego, pero lo practicaron con cada uno de sus cuatro hijos. La huella que han dejado en mí la seguridad de sus brazos y el calor de su pecho es en parte culpable de que hoy yo escriba este blog. Este primer post y todos los que vendrán van dedicados a vosotros, papá y mamá.

1erpost

Desde hace 16 meses yo también soy madre. Nuestra hija Lucía nació una soleada mañana de sábado. También fue un parto rápido. Es un tópico decir que a partir de aquel día mi vida cambió, y yo cambié, pero no por ello deja ser tremendamente cierto. El amor hacía un hijo es un amor puro, desinteresado e incondicional. Un amor que duele. Un amor que inunda de felicidad. Desde aquel día yo soy más respetuosa, más empática, y por tanto creo que mejor persona.

En el camino de la maternidad, de la crianza de un hijo, los padres nos encontramos ante un montón de preguntas. Tenemos que tomar decisiones, tenemos que discernir qué es lo mejor para nuestros hijos. Encontramos respuestas (¡muchas!) en familiares, amigos, vecinos, médicos… ¿Cómo saber cuál es la decisión correcta? En nuestro caso, el primer criterio fue guiarnos por nuestro instinto (de algo tienen que servir tantos años de evolución no?), y en segundo lugar, quizá por deformación profesional, hemos buscado respuestas en la ciencia. De eso va este blog, a través de nuestras historias, de nuestras preguntas … Intentaremos resolver cuestiones de nuestro día a día como padres en la ciencia, en las últimas investigaciones científicas de cada tema.

¿Habéis oído hablar de los niveles de evidencia científica? Existe un orden jerárquico en la calidad de la evidencia científica. Es decir, a la hora de tomar una decisión no tiene igual peso un estudio científico aislado, que un metaanálisis (análisis en el que se integran resultados de varios estudios individuales), o la opinión de un experto. En medicina con frecuencia se utiliza la escala de Sackett, en ella aparecen 5 niveles de evidencia. En el nivel 1 (mejor evidencia) encontramos las revisiones sistemáticas y los metaanálisis. Y por último en el nivel 5 (peor evidencia) se encuentra la opinión de expertos. Los autores explican que debe valorarse la mejor evidencia disponible actual, pues lo actual puede variar día a día.

Algo que he aprendido en estos meses, es que los temas de crianza están repletos de mitos sin ninguna base científica, y que hasta el vecino del segundo opina sobre cómo debes criar a tu bebé (con la mejor intención del mundo, supongo). Pero ante la evidencia de un buen estudio científico, no me vale el “pues a mí me funcionó”, “yo se lo di y no pasó nada” o incluso el “me lo ha recomendado el médico”. En este blog procuraré que mis opiniones y consejos siempre estén fundamentados en estudios científicos de calidad.

¡Espero que disfrutemos juntos de este camino!

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17 comentarios en “Maternidad y niveles de evidencia científica

  1. Cómo educadora infantil, te diré, que no existe base científica para todo. Y tengo un título tb. Qué hay de las emociones? Las personas somos tan complejas que nos diferenciamos de los robots.

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